Página de Imprimiento

By Shari Scales Finnell, St. Louis Woman Magazine



La evangelista apasionadamente se dirige a una audiencia-sin mostrar ninguna señal de la terrible experiencia que tuvo que soportar durante un viaje salpicado de lodo a lo largo de los caminos de tierra de Kwikila Papua Nueva Guinea, para llegar a su destino.

Lo trasmitido es el clásico estilo de Joyce Meyer-sin barreras, directo, animado y acentuado con una voz franca que apunta a sus orígenes de St. Louis.


Un miembro del personal de la sede en St. Louis de Joyce Meyer Ministries mira, en silencio y maravillada ve como una de las Maestras de la Palabra más vistas de los Estados Unidos derrama su corazón a la gente en la nación insular del Pacífico. No importando que la audiencia sólo sea de alrededor de 30 personas en una pequeña iglesia, dice Ginger Stache.


"Se derramo", dice Ginger, que normalmente ve a Joyce hablando a las multitudes que van de 10,000 a 400,000 personas. "Ella predicó y dio todo lo que tenía a ese pequeño grupo de personas. Cuando ella terminó, la miré y le dije: "¡Estoy tan orgullosa de ti!”


"No importa a quién le esté predicando”, añade Ginger, la gerente general del departamento de medios de comunicación. "Es el mensaje lo que importa. Es hermoso. "


Ese mismo tipo de mensaje ha abierto camino en los corazones de millones de personas en todo el mundo durante más de 30 años-a través de libros, programas de radio y televisión y, por supuesto, cara a cara, charlas con dos tipos de grupos, grandes y pequeños, como en Papua Nueva Guinea.


Sería una ironía el decir que el mensaje de Joyce se encuentra por ahí.  Su programa Disfrutando La Vida Diaria se trasmite casi todos los días en ABC, WGN Superstation, Trinity Broadcasting Network, Pax, en otras muchas cadenas de televisión y en numerosas estaciones de radio.

La residente de St. Luis es una prolífica escritora, habiendo publicado más de 80 libros con títulos tales como ¡Nunca se de por Vencido!, Empezando tu día bien y Cómo Tener Éxito en Aceptarte a Ti Mismo. Sus publicaciones han sido traducidas en más de 80 idiomas, incluyendo Tok Pisin, la lengua vernácula de Papua Nueva Guinea, y de Kirguistán, la lengua de Kirguistán. Muchos han llegado a la lista de éxitos editoriales The New York Times best-sellers.

En 2005, Joyce llegó a la lista de los 25 evangélicos más influyentes en Estados Unidos de la revista Time Magazine.  Ella fue una de las cuatro mujeres reconocidas. Ella ha sido entrevistada por el anfitrión de CNN Larry King Live, y analizada, junto con otros tele-evangelistas, por los medios de comunicación locales y nacionales.

A pesar de todo eso, Joyce sigue enfocada, predicando un mensaje de esperanza a millones de personas en todo el mundo.


Comienzos dolorosos

A medida que iba creciendo en St. Louis, Joyce no pensaba frecuentemente sobre esperanza-y mucho menos exhortar a otras personas a superar los desafíos en sus vidas.

Sus ambiciones ni tan siquiera se acercaban a eso.


La otra cosa en su mente a los 18 años, Joyce, recuerda, era poder salir de la casa de su infancia lo más rápido posible. En su caso, significó agarrarse del primer tipo que se acercó con una oferta razonable-un anillo de matrimonio-para ayudarla hacer el escape.


"Yo tenía una educación de 12º grado", recuerda Joyce, quien se graduó de O'Fallon Technical High School. "Mis profesores querían conseguirme una beca para que estudiara periodismo, pero todo lo que quería hacer era conseguir un trabajo para alejarme de mi papá."

Como ella ha compartido abiertamente con el público, Joyce dice que su infancia estuvo marcada por el abuso doloroso a manos de su padre.

"Mi padre era un hombre lleno de coraje, violento y abusivo", dice Joyce, que ella recuerde, el la molestaba sexualmente desde la corta  edad de 5 años. "A medida que fui creciendo, se dirigió a otras cosas. Era una cosa normal.”

Normalmente, descargaba su enojo en su madre, dice Joyce. "Él la bofeteaba y la golpeaba."

Cuando era una jovencita, Joyce a menudo se preguntaba por qué su madre no lo dejaba. No fue sino hasta años después que su madre admitió sentirse desesperanzada y sin fuerzas para poder cambiar su situación.

"Se casó con él cuando tenía 17 años", explica Joyce. "Ella era insegura y no tenia la confianza de que sería capaz de cuidar y sustentarlos por ella misma si lo dejaba."


Y temas como el incesto, la violencia doméstica y el maltrato infantil no se discutían abiertamente en aquel tiempo-ya fuera entre amigos y familiares o en los medios de comunicación, Joyce, señala.


"Ella me dijo con el tiempo, que aunque sabía lo que el estaba haciendo, que no sabía cómo afrontar el escándalo. Por lo tanto, ella no hizo nada. Ella tenia una gran cantidad de conflictos en su vida," añade Joyce.

En cuanto a su padre, comenta Joyce, creció en un hogar donde los castigos físicos eran la norma. Era un ciclo, dice ella. "Mi padre continuó aquel abuso."

En un intento de escapar del hogar disfuncional, dice Joyce, ella dejó a su familia-que también incluía a un hermano menor-tan pronto cuando cumplió los 18. "Pensé que me estaba alejando del problema," dice ella.

Sin embargo, el matrimonio fue un desastre, dice Joyce- con toda naturalidad. Ella dice que su nuevo marido orquestó un sistema  de regímenes para con ellos, y su relación estaba llena de contienda.

A los 22, después de sufrir un aborto involuntario anterior, Joyce dio a luz a su primer hijo, David, que ahora es director general de Hand of Hope, el brazo de las misiones de Joyce Meyer Ministries.


Preocupada por los problemas en su matrimonio, incluyendo el abandono y la infidelidad, dice Joyce, ella decidió pedir el divorcio.

Al mismo tiempo, ella dice, constantemente luchaba con sentimientos de auto-repugnancia.


"Cuando usted ha sido victima del abuso y el maltratado, a veces se siente como que hay algo está mal con uno mismo, que fuiste el causante de lo que sucedió," ella dice. "Me había pasado la mayor parte de mi vida, preguntándome: '¿Qué me pasa? No me gustaba quien era."

Interiormente, ella estaba enfadada, temerosa e insegura-sentimientos que trató de enmascarar actuando audaz "poco, más o menos detestable," recuerda.


Segundas oportunidades

Mientras los años trascurrieron, Joyce dio un par de desvíos que finalmente la llevaron a un camino de sanación.

La primera fue el conocer a  Dave Meyer, que se percató que Joyce estaba lavado un automóvil en el garaje de un apartamento de dos pisos propiedad de sus padres. Así fue como ocurrió, uno de los amigos de Dave vivía en el nivel superior del edificio.

Él bromeó con Joyce y le dijo: "¿Cuando termines de lavar ese auto, quieres lavar el mío?"Joyce fue rápida en su réplica: "¡Si quieres que tu auto sea lavado, amigo, lávalo tú mismo!"

"No confiaba en los muchachos", Joyce, recuerda con una sonrisa.


Sin desanimarse, Dave persuadió a Joyce, hasta que cedió. Para su quinta cita, ya estaba convencido de que era la mujer con la cual quería casarse, y él hizo la pregunta.


Al siguiente año intercambiaron votos matrimoniales. Se añadieron tres niños como resultado de esa unión: Laura (Holtzmann), Sandra (McCollom), y Daniel.

Joyce, que recientemente celebró su 43º aniversario, dice que encontró en Dave las cualidades que no creía que serían posibles de encontrar en un hombre. "Fue un milagro. Fue alguien que me mostró el amor de Dios, sin embargo, me confrontaba cuando era necesario.” Su hijo mayor, David, dice que ellos se equilibran entre sí.

"Él ha sido absolutamente la pareja perfecta y el compañero de mi madre en muchas maneras," dice David. "Él no tiene problemas de ego. Él es uno de los seres humanos más seguro, que usted podría conocer.  Él está ahí en el público cada vez que ella habla, riéndose a pesar de que ha oído las mismas historias un millón de veces. Él siempre ha estado ahí para ella.”


El inicio de un ministerio creciente

Aunque Joyce trató de llevar la vida de una cristiana dedicada, todavía se sentía perseguida por un torbellino interno-incluyendo, inseguridades, depresión y el enojo.

Esos sentimientos se derramaron en su relación con Dave. Ellos discutían frecuentemente durante los primeros años de su matrimonio.

Joyce se enfrentó con la interrogante de por qué todavía se seguía sintiendo tan infeliz.

"Me dije, tengo un buen esposo, unos niños maravillosos. No hemos tenido enfermedades graves. No había ninguna razón para ser infeliz," Joyce, recuerda. "Sin embargo, yo tenía toda esa infelicidad dentro de mí.  No me gustaba quien era."

Trató de encontrar respuestas.


"Yo estaba tratando de sentirse bien con Dios a través de mis obras, pero somos salvos por gracia. Yo estaba tratando de ganar lo que Él ya me había dado como un regalo.”

El momento de la transformación llegó en el 1976, ella recuerda.


"Yo estaba orando a Dios... Aquí estoy. Estoy siguiendo todas las reglas, pero... ," Joyce recuerda, haciendo una pausa antes de continuar. "Fue entonces que me di cuenta que estaba más enfocada en la religión y no en una relación seria con Dios. Después de eso, empecé a estudiar realmente la Palabra.

"Me di cuenta que tenía un montón de problemas," dice ella. "Me pasaba culpando de todo a todo el mundo."

A medida que crecía su pasión por lo que había aprendido, Joyce se inspiró e inició un pequeño estudio bíblico con un grupo de varias mujeres de Isis Seafood Co., donde trabajó como gerente en la oficina.

Varios años más tarde, se incorporó al equipo del ministerio Life Christian Center. A partir de ahí, su ministerio floreció-se expandió a las estaciones de radio y, más tarde, a las estaciones de televisión propuesto por Dave.

Contemplando el pasado, Joyce dice que la transición acaba de suceder.


"Nadie me conocía en ningún lado.  La multitud simplemente comenzó a crecer y crecer," dice ella. "La cosa es que yo nunca he tratado de hacer nada si yo no sentía que tenía que hacerlo. Está allí tan fuerte-algo en tu corazón que usted siente que tiene que intentarlo.

"Otra parte de mí estaba pensando, ¿Estoy loca? ¿Qué me hace pensar que puedo hacer estas cosas? ", Añade Joyce, que más tarde recibió un doctorado en teología de Life Christian University y un doctorado honorario de Oral Roberts University y Grand Canyon University.


"Fue un verdadero paso de fe."

La forma directa en la cual Joyce hace sus acercamientos fue una de las cualidades que atrajo a Charlotte Reifschneider a uno de los estudios Bíblicos hace 25 años atrás.

"Yo era una persona llena de miedos en mis comienzos", dice Charlotte, que ahora es gerente de una de las divisiones de JMM. "Yo le tenía miedo a todo. Me faltaba confianza en mí misma. A todo lo que venia en mi camino,  le tenía miedo. Las enseñanzas de Joyce me ayudaron a libertarme de ese miedo. Necesitaba ese tipo de liberación práctica."

A través de los años, dice Charlotte,  Joyce sigue siendo "real."

“Cuando llegas a conocerla en persona, ella es la misma persona en el escenario como lo es fuera del escenario."

Después de que Charlotte se unió al equipo JMM, recuerda, todavía era una persona que sufría de ansiedad y miedos.

Un día, Joyce la llamó a la oficina. "Yo estaba temblando", dice Charlotte.


"Ella me dijo: “Creemos en ti, pero no creo que tu crees en ti misma", dice Charlotte. Tuve que evaluar eso. Sabiendo quién es ella y que ella crea que hay algo valioso en mí era muy significativo. Es uno de los mejores recuerdos que tengo de ella."


A la vista del público

Como el ministerio de Joyce se expandió rápidamente, ella y su familia fueron expuestas cada vez más a la opinión pública-a menudo diseñado así.

Joyce dice que su filosofía es compartir las luchas que ella y su familia enfrentan-con conflictos y todo-para ir en contra de la percepción de que los líderes religiosos deben tener todo en orden.

Hay muchos líderes que no comparten lo que realmente pasa en sus vidas diariamente. Nadie tiene una victoria sin pasar por muchas cosas complicadas antes de llegar," dice Joyce.

"Sí, yo les diría si me he peleado con mi esposo y de la forma como fue que lo superamos. La vida es vida, y pasan cosas. Es un negocio no muy placentero", añade Joyce. "La gente necesita ver a alguien que ha tenido problemas y haberlos superado, para que puedan entender las promesas que Dios nos ha hecho."

A veces, parecía como si la familia viviera en una pecera, lo que no siempre hacia fácil el crecer en el círculo familiar de la familia Meyer, dice David el hijo mayor.

"Creciendo como un Meyer, si ocurría algo que normalmente sería una situación particular y privada en la mayoría de las familias, tu lo escuchabas en la predicación de esa noche o la próxima semana en la televisión", dice. "Siempre había que acostumbrarse a ello. Tal vez uno quería mantener algo en privado.

Pero luego realizabas que si permites que esa información se utilicé, la misma podría ayudar a otras personas.

"Hemos abierto nuestras vidas como familia-lo bueno, lo malo y lo desagradable, para que el resto del mundo se de cuenta que no somos diferentes a lo que ellos son," añade.


Enfrentando a los críticos

El meteórico ascenso de Joyce ha llegado al ojo público junto con sus momentos difíciles.

Así como hay muchas personas que aplauden el ministerio de Joyce-sus discursos que no piden disculpas y su alcance a los desafortunados tanto a nivel local y extranjero-también están los que son críticos de su mensaje y su cómodo estilo de vida. (Como presidenta de JMM, Joyce recibe un sueldo y beneficios adicionales de compensación de 250,000 dólares, un subsidio de vivienda y contribuciones a un plan de retiro).

Joyce recuerda detenerse en un Starbucks local y ver su cara estampada en la portada de un periódico. "Fue una de las cosas más difíciles que pasé", dice ella.

"Es doloroso cuando la gente escribe cosas desagradables, cuando quieren juzgarnos por lo que tenemos", dice ella. "Ellos no tienen idea de lo que nos tomó para llegar a donde estamos. Es difícil, porque están diciendo cosas acerca ti, pero no te conocen.

"Siempre hay dos versiones en todo", añade. "Usted no tiene más remedio que confiar en Dios y creer que la gente que te ama sabe mas que eso."

Además de los anteriores informes negativos en los medios de comunicación, Joyce Meyer Ministries recientemente ha estado en los titulares después de que el ex jefe de seguridad fue acusado de asesinar a su esposa y dos hijos. Se espera que una audiencia sea programada para determinar si Meyer será añadida como acusada en un caso civil, basándose en la alegación de los familiares que el ministerio no investigo las amenazas anónimas contra la familia.

Desde la averiguación de los medios a las críticas personales, dice David, su madre ha manejado todo con mucha gracia.

"Habían días que eran más difíciles para ella que los demás. Como seres humanos, nuestra tendencia natural es la de defender o reaccionar con violencia cuando la gente va en contra de usted, "dice David. "Hemos aprendido a poner nuestra confianza en Dios."


Mirando hacia el futuro

Aunque Joyce planea celebrar en junio su cumpleaños numero 67, ella no muestra signos de desaceleración. Ella y su esposo tienen una rutina de ejercicios de al menos tres días a la semana para mantener su condición física ya que su programa de viajes es pesado y las exigencias del ministerio son arduas.


Ellos también están muy emocionados esperando el nacimiento de su 10mo nieto.


Hay días, dice Joyce, que le resulta difícil creer lo extenso de los alcances del ministerio-el cual comenzó en el sótano de su casa en aquel momento con una par de docenas de personas en Fenton.


"Ha sido un largo viaje", dice ella. "Simplemente seguimos mudándonos de un espacio, a un espacio más grande, a un espacio más grande y un espacio más grande. Hemos trabajado muy duro y pasamos por muchas cosas y muchas pruebas.

"No hay ninguna razón por la cual se me hubiera ocurrido pensar en aquel entonces que podría hacer lo que hoy día estoy haciendo. El número de personas que Dios está permitiendo que nos ayuden es bastante fenomenal," Joyce dice, refiriéndose al ministerio y sus esfuerzos humanitarios a través de JMM, incluyendo la construcción de orfanatos y pozos de agua en los países del Tercer Mundo y ayudando a las personas sin hogar y en desventaja en el zona que rodea el Dream Center, una iglesia-en el interior de la ciudad dirigida por JMM.

"He vivido el tiempo suficiente para darme cuenta que estar triste es ser egoísta. He tratado muchas diferentes maneras de vivir ," dice Joyce.


"Acabo de descubrir que la felicidad no se encuentra en lo que uno tiene, pero en lo que se da por otras personas. ¡Me siento feliz cuando hago la vida.